Casa Chautemps: Donde el poeta José Pedroni conoció el Amor

La histórica esquina de Casa Chautemps en Sa Pereira
Frente a la parroquia de Sa Pereira, la vieja esquina de Casa Chautemps parece respirar su propio tiempo. Sus ladrillos desnudos, teñidos por décadas de sol y viento, proyectan sombras largas que acarician la acera. El ramos generales cerró hace décadas, sus persianas metálicas bajaron para nunca más alzarse, y un silencio profundo se apoderó del lugar. Los recuerdos parecen flotar en el aire, aguardando ser descubiertos.
El antiguo ramos generales que susurra historias
Cuando caminaba de niño frente a esta construcción, sentía que los muros me hablaban en un idioma de ecos y suspiros. Décadas después, al volver, la sensación se intensificó: la casa parecía respirar conmigo, cada ladrillo contenía un secreto que aún no me atrevo a escuchar. Algunos murmullos del pasado se esconden entre las sombras y la penumbra de sus estantes vacíos.
Cuando el poeta conoció el amor en Casa Chautemps

Entre sombras y luz nació un amor que marcaría la historia de Sa Pereira. Un joven poeta llegaba de otras tierras, con maletas llenas de sueños y la seriedad de los números fríos que debía controlar como contador en el ramos generales de Alejo Chautemps. Quizás ignorando que allí, entre cajas, estanterías y aromas de café y madera vieja, conocería a Elena Chautemps, hija del dueño. Sus miradas se cruzaron y, de repente, lo que parecía rutina contable se transformó en poesía viva. Cada rincón parecía susurrar: “aquí comenzó algo que perdurará más allá del tiempo”.
José Pedroni y Elena Chautemps: un amor etermo
Marzo de 1920: José y Elena se casan, sellando un amor que florecería más allá de estas paredes. Poco después nació su primer hijo, Omar Tulio. José se trasladó luego a Esperanza, donde trabajó durante 35 años, pero los versos que lo harían famoso nacieron también en esta esquina de Sa Pereira. La casa, silenciosa testigo, sigue guardando sus suspiros, como un guardián de historias que no se olvidan.
Casa Chautemps: historias y poesía que sobreviven al tiempo

Las sombras del atardecer recorren los ladrillos y parecen dibujar las figuras de aquellos que caminaron por sus pasillos: el poeta, la joven enamorada, los primeros clientes que cruzaron su puerta. El pueblo cambia, las calles se llenan de ruido, pero Casa Chautemps permanece, solitaria y majestuosa, recordándonos que los grandes sueños pueden nacer en los lugares más inesperados. ¿Estamos dispuestos a reconocer las historias que nos rodean antes de que desaparezcan?
La historia que aún late en silencio
Al mirar más allá de sus ventanas cerradas, sentimos que la historia sigue viva: en el polvo que danza bajo los rayos del sol, en los ecos de risas y pasos olvidados. Casa Chautemps no es solo un edificio: es una película detenida, un poema que respira, un corazón que late en silencio, esperando que alguien lo escuche.
¿Quién fue José Pedroni?

José Pedroni (1899–1986) fue un poeta argentino nacido en Gálvez, Santa Fe. Reconocido por su sensibilidad y compromiso social, retrató en sus versos la vida de los colonos, los sueños y las pequeñas historias del interior del país. Su obra combina emoción, nostalgia y poesía cotidiana, convirtiéndolo en uno de los grandes referentes de la literatura argentina del siglo XX. Y aunque vivió muchos años fuera de Sa Pereira, su corazón y su inspiración comenzaron allí, en los pasillos de Casa Chautemps.
Descubrí la magia de Sa Pereira
Ubicación: Sa Pereira, Santa Fe, en intersección calles Sta. Rosa y Sa Pereira
Si te conmovió esta historia, no dejes que el tiempo borre tu curiosidad. Caminá por sus calles, escuchá sus murmuraciones y sentí cómo los lugares guardan secretos que esperan ser descubiertos. Compartí este relato con quienes aman la historia, la poesía y los rincones olvidados de Santa Fe. ¿Quién sabe qué historias esperan en la próxima esquina?
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Muy buenos tus comentarios. Excelente edición. Cerca de Coronda había una gran casona, era de Galileo Alberto, casado con una tia de padre.
La casona era lugar de descanso de lisandro de la Torre.
Tenía los típicos macetones franceses y una glorieta sobre la barranca del río. Si alguien la conoce…
Gracias no sabia de ella, pero ahora que decis quizas la vi. Hay un camino de Coronda a barrio Gálvez, a orillas del río y en lo alto se ve una casona de ese estilo, no se si será esa
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